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jueves, 13 de marzo de 2008

¿Qué es una mascletá?

¿Qué es una mascletá?
Es dificil de definir o de contar. Es una de esas cosas que hacen necesario el estar allí y verla, oirla, sentirla. Las hacen todos los años en Valencia como preambulo a las Fallas. Es a mediodía, o mejor dicho, antes de la comida. A las dos en punto de la tarde. En la plaza del Ayuntamiento.
La gente se amontona alrededor de las vallas.
Tres explosiones secas avisan que va a comenzar.
Y de pronto se lanza, pirotecnia a la luz del día, todo retumba con las explosiones, sin aire, sin pausa, el rugido aumenta, el sol se oscurece, el ritmo de explosiones va creciendo y creciendo hasta que termina. No sé cómo, pero te das cuenta que se ha acabado.
Solo un par de minutos, pura emoción.
Y la gente aplaude.
Hay algo en internet, he puesto el vínculo aqui abajo. No suena igual. No es lo mismo.
Uno no puede vibrar.

viernes, 1 de febrero de 2008

Madrid y se termina el mes de enero

Estuve en Fitur como conclusión de la seguidilla de viajes que me tocó este mes.
Un palizón de 4 ciudades en dos semanas, siempre por trabajo y con poco tiempo para descansar.
FITUR es una de las ferias de turismo más importantes de Europa y del mundo.
Ha crecido un poco desde la última vez que la visité, tiene un par de pabellones nuevos.
Hacía 4 años que no iba a la feria y muchas de las caras, la gran mayoría, han cambiado.
Me encontré con alguna gente de Buenos Aires, gente que me costó reconocer. Un esfuerzo de la memoria para sacar significado de un rostro que no veía hacía 8 o 9 años, un ejercicio de reencuentro.

lunes, 14 de enero de 2008

En Castellón de la Plana

Estuve en Castellón un par de días trabajando en un nuevo proyecto para modernizar el sector del turismo rural. Ya no recuerdo cuantas veces tuve que viajar a esta ciudad al norte de Valencia. Me dicen que es una de las ciudades con menor tasa de desempleo en toda España. Me sigue impresionando ver lo rápido que se integran los inmigrantes rumanos, trabajando en el sector servicios y hablando un perfecto español.

martes, 1 de enero de 2008

Año nuevo con uvas en la Puerta del Sol

Por una de esas casualidades del marketing moderno, F consiguió un pasaje de avión a Madrid por 0,1 euro + tasas para el 28 de diciembre. Como yo iba a estar en Alicante por Navidades fue fácil decidir volver desde Madrid y aprovechar la oferta para comenzar juntos el nuevo año en Madrid.
El primer minuto de 2008 nos atragantamos con las uvas en la Puerta del Sol, comimos turrón con unos amigos y brindamos con cava en vasos plásticos de medio litro provistos por el ayuntamiento. Fue un poco decepcionante comprobar que la multitud que festeja el año en la Puerta del Sol son mayormente extranjeros y que la fiesta dura exactamente 45 minutos antes que los equipos de municipales comiencen a limpiar la plaza. Cena no tuvimos, pensamos ir temprano a un restaurante pero todos aquellos que estaban abiertos ofrecían cenas celebración que iban desde los 90 € hasta los 615 €.


jueves, 13 de diciembre de 2007

Valencia – Entrando al invierno bajo el sol del Levante

Estuve en Valencia por un día, sólo por una entrevista para firmar unos formularios que son parte de una historia que lleva 2 años y que llevará seguramente un par de años más. Galvanizado como para resistir todo tipo de burocracias, aunque tenga que viajar por una tontería así, intento seguir el consejo del amigo Jochem que alguna vez me dijo “always look at the bright side of life”. Llegar del invierno en Bruselas a 4º, bajo un manto de nubes, con esa lluvia constante y tan característica al invierno valenciano, con mínimas de 4 o 5 y máximas de 13 o 14 pero bajo un cielo azul y a la luz del sol es una maravilla. Se agradece cada vez, aunque sólo se trate de una tarde y una mañana como en este caso. Si hasta te dan ganas de sentarte en una terraza a tomar café.
Es que te acostumbras a todo o más bien a casi todo y en mi caso digo que me he abelgizado, me he ido acostumbrando a ese clima, a esa capa de nubes permanente, a esa llovizna. Si hasta digo que hace buen tiempo cuando no llueve y entre las nubes amenazantes se pueden ver apenas unos pedazos de cielo.
Lo mejor de Valencia fue el reencuentro en una cena de amigos que preparó S. Éramos 4 y fuimos 5 y la pasamos muy muy bien comiendo y bebiendo. S tiene espíritu de madraza, con esa angustia compulsiva que le hace pensar que ninguna comida será suficiente, con lo que la abundancia fue sobrecogedora.
No mucho más, ya estoy volando de regreso a Bruselas y aprovecho los tiempos de vuelo para leer y escribir un poco.