Otra vez Budapest, esta vez para participar en un seminario.Una ciudad que cada día está más bonita.
Viajar tantas veces a una ciudad por poco tiempo y con personas diferentes hace que los recuerdos se superpongan y empieces a recuperar imágenes a jirones de las experiencias pasadas.
Es vertiginoso, pero creo que se debe a la velocidad de la vida moderna, puro consumismo sin tiempo a asimilar lo que está sucediendo. Las cosas pasan cada vez más deprisa.
Y entonces, cuando caminas por la calles con gente diferente sabes a donde ir, te orientas, sabes que hay un cafe a la vuelta de esa esquina o un lugar con encanto donde para a beber una cerveza, pero no sabes muy bien de dónde te viene ese conocimiento. Estuviste otra veces, con otras personas, por unas horas.
Son flashbacks igualitos a los de las películas.



