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martes, 15 de abril de 2008

Budapest, otra vez pero con lluvia

Otra vez Budapest, esta vez para participar en un seminario.
Una ciudad que cada día está más bonita.
Viajar tantas veces a una ciudad por poco tiempo y con personas diferentes hace que los recuerdos se superpongan y empieces a recuperar imágenes a jirones de las experiencias pasadas.
Es vertiginoso, pero creo que se debe a la velocidad de la vida moderna, puro consumismo sin tiempo a asimilar lo que está sucediendo. Las cosas pasan cada vez más deprisa.
Y entonces, cuando caminas por la calles con gente diferente sabes a donde ir, te orientas, sabes que hay un cafe a la vuelta de esa esquina o un lugar con encanto donde para a beber una cerveza, pero no sabes muy bien de dónde te viene ese conocimiento. Estuviste otra veces, con otras personas, por unas horas.
Son flashbacks igualitos a los de las películas.

miércoles, 27 de junio de 2007

lunes, 25 de junio de 2007

Bizcochitos de grasa en Budapest

Esta mañana estoy desde las 9:00 en una reunión de trabajo en Budapest con socios internacionales trabajando para un proyecto. Llega la pausa, galletitas saladas y dulces, zumo de naranja, cafecito. Un sabor familiar, muy familiar que no termino de reconocer...
SI?
SÍ!
BIZCOCHITOS DE GRASA!
No los de Don Satur, sino los de la panadería… guau!
Es la primera vez que pruebo algo parecido fuera de Argentina, ayer me sorprendí y atraganté con el pan con chicharrones, hoy con los bizcochitos. Les llaman Pogácsa (pogácha) A algunos les ponen una cubierta de queso rallado que se gratina. De muerte!
Para que contaros que durante la reunión, mientras todos hablaban, aparté el plato y elegantemente me los comí todos.

domingo, 24 de junio de 2007

Paseo por Budapest

A veces cuando duermo la siesta me despierto con el cuerpo pegado a la cama, como si toda fuerza lo hubiera abandonado. Como esta tarde, por ejemplo, después del recorrido por la puszta. Por suerte la noche es fresca y dan ganas de salir y caminar. Vamos hasta el río, el Danubio, que divide la ciudad en dos partes, Buda y Pest. Está oscureciendo y el cielo tiene colores de salmón. Se encienden las luces de los monumentos. Desde el puente vemos el Parlamento, el famoso puente de las cadenas, lo que llaman el castillo real, las barcas de turistas.
Caminamos hasta la ópera, en la esquina del teatro está el bar Callas, como el Petit Colón en Buenos Aires pero más bonito, como el Café de la Paix en París, pero con más espacio. Bebimos cerveza belga bajo los árboles y las estrellas que no se veían.