Oooéééééé, oé oé oéOooéééééé, ooéééééé
Cosas que pueden suceder mientras estás en movimiento
Oooéééééé, oé oé oé
A veces cuando duermo la siesta me despierto con el cuerpo pegado a la cama, como si toda fuerza lo hubiera abandonado. Como esta tarde, por ejemplo, después del recorrido por la puszta. Por suerte la noche es fresca y dan ganas de salir y caminar. Vamos hasta el río, el Danubio, que divide la ciudad en dos partes, Buda y Pest. Está oscureciendo y el cielo tiene colores de salmón. Se encienden las luces de los monumentos. Desde el puente vemos el Parlamento, el famoso puente de las cadenas, lo que llaman el castillo real, las barcas de turistas.
Domingo, 33º C, son las siete de la mañana. Ola de calor en Europa y también aquí.


La habitación parece una instalación de un artista amateur, muy amateur recreando algo indefinido de la posguerra. Diseño sí, pero muy mala calidad y poco funcional. Los muebles están dispuestos de forma tal que me golpeaba con la lámpara o las estanterías al menos dos veces al día. Todavía me pregunto cómo habrán hecho para conseguir la habilitación municipal.
El desayuno... también un poco decepcionante. Los electrodomésticos son maravillosos (tostadora, cafetera, etc.) pero la calidad de la comida mala y escasa: nada más que pan blanco de molde para tostar, queso, un sucedáneo de jamon york, margarina y mermelada que decía ser de melocotón. Zumo de naranja de esos que producen acidez estomacal. Corn flakes.
¿Fruta? No. ¿Pan integral? Tampoco. ¿Yoghurt? No

Manhattan: un cielo prohibido de sol.
Parece que cuando no llueve y psicológicamente es verano, las autoridades locales belgan se esfuerzan por mantener ocupados a sus vecinos para que no se depriman. O para ayudarles a sentir que el verano llegó y que por lo tanto se pueden hacer cosas al aire libre. Hace una o dos semanas fue el festival de botes en Lokeren. Hoy era el 11º Festival de Teatro Callejero (11de Parktheater Festival).
A la entrada había dos señores con un Orgeltje, que viene a ser un organito, que toca música con unas tarjetas y dando vuelta una manijita. Aunque el señor cantaba en neerlandés, me consta que no cantaba el último organito irá de puerta en puerta porque la música era diferente y no había ninguna vecina muerta en el parque.
estuvo bien haciendo malabares con el público al ritmo de Queen. Uno de los mejores junto al mexicano de Teatro Pachuco.
Otros vículos de interés:
Wikipedia: A descent into the Maelstrom, by E. A. Poe